Lleida

Nuestra Historia


ORÍGENES DE LA IGLESIA ADVENTISTA

Si pudiésemos estar, un sábado, al mismo tiempo en Nueva York, en Río de Janeiro, en Sidney, en Madrid o en Tokio, así como en Hammerferst (Noruega) en el Círculo Polar Ártico, o en Punta Arenas (Chile), la más meridional, también en la exótica Tahití y en la helada Groenlandia. En cada una de estas localidades, y en infinidad de otras de 204 países, casi catorce millones de adventistas del séptimo día se dirigen a sus templos y capillas para adorar a Dios y celebrar el culto en éste día.

¿Quiénes son los adventistas del séptimo día? ¿Cuál es su origen?

Los adventistas del séptimo día se consideran herederos de los apóstoles en su esperanza del regreso de Jesús a esta tierra. “Vendré otra vez”, prometió Cristo (S. Juan 14:1-3). “Este mismo Jesús vendrá como los habéis visto ir al cielo” (Hechos de los Apóstoles, 1:11). Con el paso de los tiempos, esta doctrina se fue olvidando; aunque siempre haya habido grupos de creyentes que, desde distintas confesiones religiosas, siguiendo las enseñanzas del Evangelio, esperaban el retorno del Salvador. Uno de estos creyentes eminentes del pasado, fue Cristóbal Colón, como se comprueba por sus escritos, sin olvidarnos de Juan de Valdés, del Padre Manuel de Lacunza, Rubén Darío, Newton y tantos otros.

Con la Reforma, y su énfasis en las Escrituras, llegó un nuevo interés por la segunda venida de Cristo. Martín Lutero y la mayoría de los reformadores, tenían su confianza puesta en este acontecimiento.

En las primeras décadas del siglo XIX, se produjo un reavivamiento de esta esperanza. Tanto en Europa como en América, miles de creyentes, ministros de culto y laicos de diferentes denominaciones, países y continentes, pusieron gran énfasis en esta doctrina.

En años sucesivos, estudiando la Biblia, resurgieron doctrinas que aunque eran seguidas por la iglesia primitiva, habían quedado olvidadas. Entre ellas se encuentra la observancia del sábado, que constituye una de las señas de identidad de la Iglesia Adventista del séptimo Día.

Con el tiempo surgió la necesidad de unirse en torno a este legado evangélico y aceptar el mandato de Jesucristo de predicar el evangelio en todo el mundo. Así, en 1863 nace institucionalmente la Iglesia Adventista, en torno a un ideario apostólico que había sido olvidado por otras confesiones religiosas en algunos aspectos.

EN ESPAÑA

El 19 de agosto de 1866 los primeros conversos europeos a la fe adventista del séptimo día, fueron bautizados en Neuchatel (Suiza). Hoy sin embargo cientos de miles de profesos adventistas se extienden por todos los países de Europa, incluidos todos los países del Este.

En 1903, llega el adventismo a nuestro país, concretamente a Barcelona. Muy lentamente la predicación adventista se extiende por Valencia, Murcia, Zaragoza, Madrid y otras provincias. Con muchas dificultades en ocasiones, el mensaje del advenimiento de Cristo y del sábado se va abriendo camino por la costa norte, las islas Baleares y Canarias, toda Andalucía y demás comunidades.

La falta de libertad religiosa en algunos períodos de nuestra historia reciente dificultó su expansión. Quizás por esta razón el desarrollo de la Iglesia Adventista en España no alcanzó los niveles de otros países, como les ha sucedido a la mayoría de las confesiones religiosas minoritarias. No obstante, lo conseguido hasta el momento es objeto de satisfacción, y demuestra la vida y el dinamismo de sus fieles.

La Iglesia Adventista forma parte de la FEREDE (Federación Española de Entidades Religiosas Evangélicas de España). Esta Federación representa a las principales iglesias evangélicas, (protestantes) establecidas en nuestro país. Fue creada para negociar los Acuerdos de cooperación entre el Estado y estas iglesias , firmado en Noviembre de 1992.

EN LLEIDA

Hablar de los orígenes del adventismo en Lleida, es hablar de los orígenes del adventismo en España ya que el 29 de junio de 1904 se produce el primer bautismo de la Iglesia Adventista en este Estado. Los primeros bautizados son: Maria Serra, Lola Casals, ambas de Terrassa, y Josep Abella, de Sabadell. Josep Abella había nacido en el pequeño pueblo leridano de Granyena de les Garrigues, fue el primer pastor y misionero adventista español.

En el año 1924, el pastor Victor E. Dietel  es destinado a Lleida. Allí alquila un local en la calle Major, número 3, en este local el pastor Dietel realizó numerosas conferencias públicas anunciadas previamente con una gran distribución de folletos y carteles. Las conferencias de Dietel causan tal impacto que “l´Ateneu” le pidió que pronunciara una conferencia sobre la ciencia y la Biblia.

Fruto de estas reuniones se bautizan las hermanas Maria y Pilar Solà, junto con su madre Maria Berenguer .

En 1926 una vendedora de pollos de Seròs, Pauleta Abadia, escucha las conferencias. Se entusiasma tanto con el mensaje que pide a Dietel que predique en su pueblo. Su casa que reacondiciona para la ocasión, es el lugar donde se dictan estas conferencias.

El 19 de junio de 1926, cinco personas de Seròs y cuatro de Lleida son bautizadas en el río Segre, organizándose ese mismo día la iglesia de Lleida-Seròs con doce creyentes bautizados y decenas de interesados.

El 25 de julio de 1927 se bautizará Manuel Balué, quien llegará a ser un importante colportor en Catalunya y en el resto de España. Para ese año la iglesia de Lleida contaba ya con diecinueve miembros y es designado como pastor de la misma José Boix, que trasladará el templo a la calle Jaume II.

A partir de 1936 y como resultado de la Guerra Civil la capilla cerró y no volvió a abrirse hasta 1952. Entre tanto, los creyentes se reunían en las casas, especialmente en las de Mariana Ricard, Enriqueta Plana y posteriormente la de la familia Subirada, cuyos miembros fueron bautizados por el pastor Eugenio Rodríguez.

La llegada de Eugenio Rodríguez abre un nuevo capítulo en la iglesia de Lleida. El piso que alquila en la calle General Yagüe, número 14, será el lugar de la nueva iglesia, donde llegaron a reunirse hasta 99 personas. La represión franquista hacia que estos cultos fueran prácticamente clandestinos, al punto que no podían entonarse los cantos de alabanza, cuya letra era simplemente leída, para evitar que los vecinos les denunciaran a la policía y esta impidiera la realización de reuniones de los adventistas. Fueron años muy difíciles para la iglesia, vividos prácticamente en la clandestinidad.

En 1953 siendo pastor de Lleida Vicente Gómez se adquiere parte del solar del actual templo de la calle Vallcalent, y posteriormente en 1957 se adquiere el resto del solar.

1960 el pastor Manuel Martorell inaugura el actual templo de Lleida. Después de 36 años de peregrinar de casa en casa, por fin tenían un templo.

Las siguientes cinco décadas de la iglesia de Lleida fueron de expansión y crecimiento, de tal manera que en la actualidad, y como resultado del trabajo misionero de los miembros de Lleida, se ha abierto al culto una nueva iglesia en Aitona. También existen diferentes grupos de adventistas en Mollerusa, Tàrrega, Esterri d’Àneu y en el Principado de Andorra.

La Iglesia Adventista de Lleida es una de las congregaciones más numerosas de España. De sus filas han salido una docena de colportores, pastores e instructoras bíblicas. Es también la segunda iglesia protestante más antigua de la ciudad.

En el año 2011 la Paeria (Ayuntamiento de Lleida) le otorga a la Iglesia Adventista la Placa al Mèrit a la Solidaritat en reconocimiento a su labor altruista y solidaria efectuada a través de ADRA.

Actualmente la Iglesia Adventista de Lleida forma parte del Diálogo Interreligioso de la UNESCO.